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Pesadillas Mortales


PESADILLAS MORTALES


Todo comenzó una fría tarde de Abril, cuando Gerardo regresaba de su colegio. Apenas llegaba a su casa y terminaba sus tareas Gerardo encendía el televisor y veía su programa favorito "Un mundo de fenómenos extraños". No había un día que no viera su programa preferido.

Esa tarde dieron un reportaje especial que trataba de como una persona podía ingresar y tener total dominio físico y mental de sus sueños si lo deseaba. Esto le llamó mucho la atención a Gerardo, ya que a él le encantaban esta clase de cosas.

En el programa daban todos los pasos que se debía seguir para poder ingresar en los sueños. Gerardo no perdió un instante y los anotó todos. Al terminar el programa informaron que al realizar esta experiencia tuvieran mucho cuidado, ya que si por error se entraba a una pesadilla, podía resultar fatal.

"Ven a merendar, ya es tarde Gerardo", lo llamaba su madre repetidamente. "Está bien mamá ahora voy", dijo molesto Gerardo apagando el televisor. 
"¿Qué tal estuvo la escuela hoy Gerardo?" Le preguntó su madre.
"Muy bien mamá. Como siempre" contestó Gerardo con cara de aburrimiento. "Está bien hijo, si ya acabaste puedes retirarte."
"Gracias mamá." 
Después de decir esto Gerardo fue a su recámara, la cual quedaba en el segundo piso.

La recámara de Gerardo sólo tenía pósters de ovnis, fantasmas y cosas extrañas que él apreciaba como un tesoro.

Como estaba un poco cansado se recostó en su cama boca arriba y comenzó a ojear minuciosamente lo que había anotado.

1. Relajarse y tener la mente en blanco
2. Poner varias velas en círculo y repetir tres veces: hoy seré esclavo de mis sueños.
3. Dormir boca arriba con las manos cruzadas y puestas en cada hombro opuesto.

Al principió Gerardo se mostró un poco escéptico ante esto, pero de todos modos pensaba hacerlo.

Después que todos se fueron a dormir Gerardo aprovechó para bajar a la cocina y tomar algunas velas del cajón del aparador.

Muy bien ya tengo todo y estoy listo se decía para sí mismo Gerardo.
Es hora de probar si todo esto es cierto o son sólo patrañas

Luego de decir esto Gerardo fue a su recámara y prendió las velas en círculo mientras repetía: "esta noche seré esclavo de mis sueños"

Acabado de hacer esto se metió a su cama boca arriba tal como le indicaban las instrucciones y sin darse cuenta se quedó dormido.

De pronto soñó que estaba en un parque y que jugaba con sus amigos y que estaba rodeado de un hermoso paisaje con un cielo azul, nube blancas, y un pasto muy verde. Y para sorpresa de él podía hacer todo lo que quería en su sueño. Respiraba el aire fresco y tocaba los árboles.

Él no podía creer lo maravilloso de este sueño y no quería despertar.
"Vamos, hijo levántate, tienes que ir a la escuela", era la voz de su madre que lo llamaba.
"Qué hermoso sueño el de anoche" se decía mentalmente.
Ya en su colegio le contó su experiencia sus amigos, quienes lo tacharon de estar loco.
Al regresar a su casa no en encontró a nadie.
¡Qué extrañó! Pensó. Mamá siempre está cuando yo regreso.
No importa, creo que mejor me voy a dormir un poco.
En su recámara todo estaba tal como lo había dejado.

Bien creo que aprovecharé para ver si puedo otra vez soñar lo que quiero. Acabado de decir esto, preparó todo de nuevo y se durmió.

Repentinamente oyó una voz que le decía: "No vuelvas a hacer esto de nuevo. Te lo advierto, es muy peligroso."
Gerardo se levantó asustado y pensó: "Sólo fue un mal sueño"

Y volvió a dormir y de nuevo oyó la misma voz amenazante y profunda y de la persona que provenía; una horrible señora con una expresión muy dura en su rostro.

Gerardo se levantó sobresaltado y empapado de sudor.
¡Qué horrible sueño! Se dijo a sí mismo.

Ya en la noche su mamá volvió y le explicó a Gerardo porque se había demorado tanto. 

"Te compré esto" dijo la mamá de Gerardo mirándolo fijamente y poniéndole un amuleto en sus manos.
"Gracias mamá" replicó Gerardo, "pero ¿para qué sirve?"
"Dicen que es para proteger de todo mal y que es para la buena suerte. Te lo compré porque sé que estas cosas te gustan mucho. ¿Quieres algo de comer?"
"No gracias mamá, ya comí", respondió Gerardo. "Hasta mañana mamá."
"Buenas noches hijo" dijo su madre dándole un beso y se fue a su  habitación.

Ya en su dormitorio Gerardo se quedó pensando en el extraño sueño que había tenido, pero no hizo caso y volvió a hacer los mismos pasos que antes.

Esta vez soñó que estaba en el mismo parque de siempre, pero de repente el cielo se oscurecía y todo el hermoso panorama se transformaba en una horrible imagen de un cementerio.

Él sentía una horrible oleada de miedo y podía sentirlo hasta en los huesos.
Además se dio cuenta que alguien lo perseguía, su rostro se torno pálido y en ese momento deseaba que alguien lo despertara para poder libarse de su tormento, pero eso no sucedió.

También podía oír la voz que le decía: "Te lo advertí, lo que parece hermoso no lo es realmente pero no me hiciste caso y ahora morirás y no podrás escapar de esta pesadilla porque el amuleto que te regalo tu mamá te sujeta más a este terrible sueño ya que yo misma se lo dí." Después de decir esto la horrible voz desapareció.

Gerardo no sabía qué hacer y los pasos de lo que lo perseguía cada vez estaban más y más cerca.

Corría y corría, pero sin ningún resultado hasta que llegó al borde de un precipicio y vio que una horrible sombra con una guadaña se le iba acercando, sin que él pudiera hacer algo para defenderse.

La sombra lo arrinconaba más y más al precipicio hasta que de repente con un gran movimiento de su guadaña destrozó a Gerardo sin darle tiempo siquiera a gritar.

Al día siguiente la mamá de Gerardo fue al dormitorio de su hijo como siempre y al abrir la puerta no pudo contener un grito de pánico al encontrarse con la más horrible escena. Su hijo completamente despedazado yacía sobre el piso y grandes manchas de sangre rodeaban las paredes y sábanas de la habitación.
Manuel Garza

Manuel Garza

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